La cuarta noche luego de que el huracán María azotara nuestra isla de Puerto Rico, estábamos un grupo de vecinos dialogando y jugando “scrabble” cuando se interrumpió el silencio de la noche con el mirífico canto de nuestro coquí.

¿Dónde estaban?

Asumo que refugiados, cómo lo estuvimos tu y yo.  Salieron cuando estuvieron listos como diciendo, aquí estamos para hacer lo que nos toca… ¡CANTAR!

Todos los puertorriqueños estamos viviendo esta experiencia del huracán en distintas etapas y desde distintos lugares. Todos hemos perdido algo y estamos manejando esta situación de la mejor manera. Con muchas de las personas que dialogo concordamos en que estamos en una montaña rusa de emociones.

En estos días me topé con esta cita del maestro tailandés Ajahn Chah:

“Aunque tu casa se inunde o se queme completamente o cualquier peligro la amenace, deja que solo concierna la casa. Si hay una inundación, no dejes que se inunde tu mente. Si hay un fuego, no dejes que se queme tu corazón. Deja que sea solo la casa que es externa a ti, lo que esté inundado o quemado.” (Mi traducción)

La invitación principal de esta cita es que busquemos un refugio interior, un lugar seguro dentro de nosotros donde podamos guardar nuestra mente y nuestro corazón en medio de todos los desafíos.

Cuando hablo de refugiarnos no hablo de escondernos de la realidad ni de enajenarnos de lo que está sucediendo.

Refugiarse es ir a un lugar seguro dentro de ti donde puedes renovarte para salir a hacer lo que tengas que hacer por ti, por tu familia y por tu comunidad.

Para levantar a Puerto Rico es justo y necesario que construyamos un lugar seguro en nuestro interior donde podamos acudir cuando sintamos que se nos inunda la mente y se nos quema el corazón.

Tengo que confesarte que en muchos momentos luego del huracán he sentido que mi mente se ha inundado y mi esperanza se ha visto amenazada por el fuego; no reconocerlo sería negar mi humanidad. Para mantenerme en pie he tenido que recurrir, con propósito, a mi refugio, a mi lugar seguro, para guarecerme como el coquí y renovar mis fuerzas para salir a hacer lo que me toca.

Quiero compartir contigo 5 cosas que nos pueden ayudar a construir ese refugio interior que todos necesitamos en estos días:

  1. Separa diferentes espacios de tiempo (2, 3, 5 minutos) en tu día para que hagas una de estas cosas: respiraciones conscientes, orar, meditar, rezar, guardar silencio, repetir un mantra o frase que te llenen de energía.
  2. Hazte consciente de tus emociones y de lo que estás sintiendo, sin juzgarte y sin culparte. Si sientes coraje, miedo, incertidumbre, frustración o tristeza es normal que lo sientas ante lo que estamos viviendo. Luego que identifiques lo que estas sintiendo pregúntate cuál es la causa de esta emoción, porque es con la causa que debes trabajar.
  3. Vacía tu mente.  Escribe lo que sientes tal y como lo sientes. Habla con alguien (amigo, familiar o un profesional) sobre lo que sientes. Vaciando tu mente le das espacio a que nuevos pensamientos lleguen. Es como un drenaje para la mente inundada de pensamientos que abruman para dejar espacio a nuevos pensamientos que te llenen de energía, a las nuevas ideas y a las nuevas posibilidades.
  4. Identifica las cosas que te hacen felices y hazlas con intención. Cuando hacemos cosas que nos hacen sentir feliz nos desconectamos por un momento de la situación que estamos viviendo y nos llenamos de nueva energía para continuar. ¿Cuál es esa canción que te alegra la vida? ¿Quién es esa persona que te hace sonreír? ¿Qué es eso que te gusta hacer y que te hace sentir bien?
  5. Permanece atento a todas las oportunidades que se te aparezcan para servir y échale mano según tus fuerzas. Servir llena nuestro interior de una sensación de bienestar que nos hace sentir más fuertes.

Fíjate que refugiarte no es estar quieto sin hacer nada, es trabajar contigo internamente para poder dar, para poder ayudar en la reconstrucción de nuestro país.

Todos los días debemos ir a nuestro lugar seguro, a nosotros mismos, y prepararnos para vivir el día que nos toque vivir en esta nueva realidad puertorriqueña.

¡Que nuestro canto junto con el de nuestro coquí sea cada vez más fuerte!

Misael Enoc

Consejero profesional licenciado y coach certificado